Volada 1

Instantes de vacío
perfectamente inerte
merodean por los balcones
ripio de una tentación extendida
mis papilas de barlovento
fraguan las delicadas brisas de un torso
mal que mal pudimos haber padecido
uno de esos veranos lánguidos
nada de esto parece haber sucedido
pero, ya sabes, tempestad
de qué material están hechos los cadáveres.

Yo no he venido a bracear en este aguacero
ni siquiera soy capaz de sospechar de una victoria sin temple
pero aquí y ahora soy como me ven:
adyacente, tremendamente adyacente.