Polución

Pelicanos en la caleta de San Antonio

Las aves marinas vuelan y se sumergen
en unas aguas atestadas de desechos inorgánicos
una gaviota lleva en el pico una lata de sardinas
-sucedáneo de un desayuno de peces invisibles o inexistentes-
y se aleja con rumbo aleatorio.

En la orilla, junto a la caleta
un grupo de pelícanos compite por adjudicarse
los restos de alimento que arrojan los comerciantes
en complicidad de unos turistas curiosos.
Un pedazo de goma y un trozo de cartón flotan en el mar
quizá avalados por una espuma abundante, amarilla, espesa.

Camino y me sumo a los turistas
que observan la rutina de los pelícanos
mientras respiro un amasijo de olores
entre petróleo, pescado y porquerías.

Entonces decido encender un cigarrillo.

Fotografía de Karina Osorio Cepeda.

Ciutat II

El ruido el ensordecedor ruido
de la fábrica
gente como humos grises
saliendo de las grietas
marchan sin saberlo
pisoteando las máquinas.

La humedad los rastrea
en medio de la exagerada indiferencia
un niño acurrucado junto a unas
planchas de zinc
juega a ser grande un día
y yo me juego la vida el futuro
una escondidilla en la oscuridad proletaria.

Quizá en otras circunstancias, reflexione
que para bien o para mal pudimos
ser los personajes en constante
peligro de extinción.