Cuecas

Cueca de las Bravas

La Cueca del Flaite

Qui pa yo soy el flaite
terrible pulento calmao
Siempre ando al aguaite
Ni ahí con el longi zarpao

Socito tiene un puchito
Toy terrible angustiao
O soltamoh el relojito
Te vay a ir cogotiao

Cogotiao, sí, la pulenta
En la pobla somoh matoneh
Vendo pastillitah ‘e menta
Y shocolito pa lo regaloneh

Shirimoya Alegre y cigarroh
Loquín Ceja y Cisarro.


La Cueca de Tu Hermana

Por debajo del agua
Mira como salta la rana
Y por debajo ‘e la cama
Huifa salta tu hermana

Salta tu hermana, sí
Hace acrobaciah
Wenaza salió esta otra
Pa la gimnasia

Pa la gimnasia, sí
Wena pa’ eso
Mira como lo pone
Firme el pescuezo

De mi hermana no converso
Porque no queda más verso.

Receta

receta

En caso de estado febril
Media cucharadita de sopa de sapo
Cortarse las uñas y revolver cuatro veces
para disolver las malas prácticas
Cojer con una pitonisa hasta deshidratarse
ojo eso sí con el mal de ojo
cuello de botella donde podría sufrir una recaída
muy importante jamás rociar aceite de jabalí
es malo para la salud
brinde por los caídos
llore sus muertos
hay que romper los maleficios de alguna manera
sepa Dios como
no estamos aquí para hacernos los santos
somos doctores tampoco hacemos milagros
salvo que deje un cheque en garantía
Rece dos padrenuestros un avemaría
tenga presente
el oficio de la precariedad es una moda no una enfermedad
paciente es aquel que se encomienda
el que hace frente al abismo
muchos de nosotros estabamos preparados
no por nada nos vacunaron ocho años

Ponga allá la inyección acullá el corazón
no eyacular sobre los muertos
malo para su futuro
perder el aliento automedicarse
sano es tomar la pastillita azul
y un trago de ron al seco
de seguro va a quedar como toro
experiencia inolvidable
lávese las orejas enjuague bien sus heridas
esta es una clínica decente
no como las del estado

Si yo fuera usted
cruzaría una cucaracha con un matapiojos
veamos qué es lo que sale
en esta habitación
garantizamos su bienestar
lo que no significa iremos a dejarlo
a la suite presidencial
pero tenemos lindas sábanas cortinas como nuevas
si usted fuera yo
debe seguir el procedimiento
-eso sí es inexcusable-
bata blanca zapato lustrado
sólo de esa manera podemos salvar el culo
basta con media porción de arroz con nada
vaso de agua y un yastá
tres sorbos del jarabe
verá como mañana ya puede levantarse
cómo el sol rasguña entre las nubes
al cobrar su seguro
santo-remedio.

La Desaparición de las Galaxias

Extasis

Extasis

I

Planetas azules
que destellan en el horizonte
cobre o molibdeno
¿qué será de las sombras?
emergen las flores de agua
hasta desaparecer de la faz de las olas
se quebrantan las altas esferas
donde las lunas y arrecifes
entremedio de su fulgor eterno
salivaban.

II

Algas marinas de Mercurio
que sobreviven a un lado de los juncos incandescentes
ríos de lavas eternas que fluyen más allá del infinito
estrepitosamente vienen a clamar por otras muertes:
muertes ajenas, no el aire o ventisqueros
no llagas subcutáneas y trumao de estrellas muertas
sino la muerte de soles, muchos soles ingrávidos
dispersos en galaxias jóvenes:
vienen a germinar en capullos de alondras disecadas
los trineos aparentes de unos planetas
horriblemente desconocidos.

III

Los planetas más jóvenes y disparejos
se alinean en un espacio gélido
un espacio sin vértices, sin principio
en medio de una atmósfera primitiva
carente de estrellas o piedras
flotaba el lapislázuli aferrándose al adobe del viento
o las máscaras de un acantilado perdido.

El Juicio de las Anémonas

La Época Olvidada

Balcones de mi memoria

Balcones de mi memoria
donde acecha lo irremediable
sobresalen algunas caras
virginales, pómulos blancos
no puedo recordar demasiado
de lo que quizás jamás aconteció
me miro a través de un espejo y pienso
que de alguna manera estoy del otro lado
de la trinchera de mi reflejo
tan sólo otra de esas ilusiones una transfiguración
de un espíritu aún rebelde:
lentamente se van apaciguando
las llamaradas de mi corazón vagabundo
testigo de última fila
de este y otros tantos mundos.

Bandera

Bandera blanca que flamea en los mástiles de su mano,
traedme el placer de su figura, espejo de Narciso donde la veo en mí
apoderándose vaivén tras vaivén de mi fantasía
transformándose paulatinamente en mí
y yo en un reflejo en una pobre sombra;
traedme el tacto, banderas, para manosear el tiempo que se escurre
especie de arenilla que se desliza entre unos dedos congelados
superficie de una mujer que no se mide con los juicios
y quiero manos para escarbar en el bolsillo
buscando algún pálido souvenir que me transporte a lo que recuerdo de ella;
traedme las ansias de remar en contra de su corriente
y no dejarme avasallar por la resignación fácil;
traédme la mirada distinta de sus cosas
donde se puede ascender por las escalas de caracol
que me llevan directamente a una luz cegadora
faros que alumbran acaso ninguna bahía,
sino su silueta de ocaso terrible;
traedme los oídos para escuchar las risotadas y lloriqueos
los cánticos y silencios como un mar o un precipicio,
molinos de río deshabitados, o telas de araña
una paz de iglesia una paz armada
donde combatir y rendirse sin causa,
abatido, herido de muerte
arrastrándome en un sitio eriazo;
traedme la voz, esa voz tan trunca con la que injurio a mis enemigos
y protejo mis egoísmos engarzados en fantasmas;
traedme la sed de justicia
la sed desesperada de justicia
como banderas monumentales que flamean en mis venas en silencio
pero pateando a reventar,
traedme la sed material de la justicia
donde no voy a estar tranquilo sino hasta escucharla
y sentirla y observarla.