El Valle de La Luna XLII

¡Oh, Valle de La Luna!
Robaste pedazos de nosotros,
te quedaste con nuestros recuerdos,
la fotografía, el corazón debilitado,
los despertares areneros.

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El Valle de La Luna X

Exploraste mil montes
Y mil sentimientos.
Estoy tan desolado
Estoy tan desierto
Como el desierto mismo
Inexplorado.

No te atreves.
Tú no te atreves
a cruzar en esta empresa
sin con lagartijas
y una brisa lenta.

Es tarea para hombres.
Hombres desierto
como esos jinetes fragmentados
en pequeños cubitos de arena:

Arena de personas
que polvo son
y que en polvo se convertirán.

El Valle de La Luna XXX

Me siento un grano de arena
en este mundo desierto.

El Valle de La Luna IX

Michael Poliza

Subestimaron un desierto
creyendo que era polvo
y nada más que polvo

Allí no hay vacas
sí elefantes

Y siempre estuvieron ausentes
por buscar vacas perdidas
en otros desiertos áridos y verdes

Pero no se les ocurrió buscar elefantes
en el Valle de la Luna:

Elefantes de marfil
dibujados en las dunas.

(Fotografía de Michael Poliza
© Todos los derechos reservados.)

El Valle de La Luna XI

Se alzaron en las rocas
sin mirar con sus ojos.
No elevaron sus pechos
no rezaron
¡no estaban!
Se los llevó el mar
de viento y arena
arrastrando sus fosilizados cuerpos

El Valle de La Luna XXV

Esta es la luna:
un frasco de vidrio
el tiritar de los peñascos
el fuego volador
el valle de los llantos apagados.

En un valle, de algún modo
sube y cae por el cielo menos humano.
Es el Gran Teatro del Lodo,
la congregación del universo en Urano.

El Valle de La Luna XXXII



Cantaré mi último villancico
en este desierto de rocas.
Tal vez lo titule “Escarabajos”
O “Escarabajos dormidos en la cumbre del Valle”.

Y el público de calamares
aplaudirá de pie hasta el anochecer
en el Valle, en la Luna, en la Tempestad.