Ciutat I

Mis fronteras limitan con la formidable
estructura de esta ciudad multiforme
donde cada día es un caso
y no son las mismas aguas que anteayer:
el semáforo de la esquina
son tus luces son tus perlas
tus emociones frívolas máscaras
según donde me encuentre yo en ese momento:
me detengo a meditarlo
y casi nunca sale un perro a expiarte.

Tus calles cosmopolitas se propagan
cuando el comercio al menudeo se desnuda
y sin tu consentimiento ellos
en el fondo ellos van reptando
sumergidos en el nuevo devenir de la Avenida Providencia
y yo, como un tonto pasajero
espero que pase el tiempo en que los inútiles
confíen en el trueque.

Recuerdo cada instante
que pude ser el Ruiseñor
el Vendedor de las Orquídeas
el gran Arquitecto del negocio de las Aseguradoras.

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