Casi amanece

Con la velocidad de los farolitos rojos y verdes
que se suceden en todos los extremos neuróticos
desde la ventanilla de un taxi
se ve todo menos claro:
casi amanece
casi percibo tu aroma dormido
de ciudad madrugadora
todo tan solemne
todo tan irritable;
mi borrachera no es capaz de discriminar
entre lo cálido y lo tibio
y sabes delirar en mi pupitre
en el saco andrajoso de mis sentimientos
que deja entrever la desnudez
de mi absoluta miseria.

Toca mi espalda, rocío
por la espalda
puedes horadarme con tu cimitarra poesía.

Triste o desvelado avanzo por algunos ataúdes
miro el cielo de mi propio mundo
o eco de tu estómago
que regurgita el agua de la fuente.

Nunca antes fui menos desdichado
con mi poesía a flor de muerte
dormido en la taberna
pulmón y cáncer de tu alma vagabunda.

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